“A Roma con amor” (2012): Woody viaja a Italia

Dir. Woody Allen

La Ciudad Eterna, Roma, poseedora de una historia milenaria y una gran riqueza cultura, se vuelve el escenario de la película número 43 del cineasta norteamericano Woody Allen, quien tras la realización de “Midnight in Paris”, se trasladó a la capital de Italia siguiendo la invitación de Medusa Distribuzione, compañía distribuidora que le ofreció financiamiento a cambio de que ubicara la película en Roma. Es así como Allen comenzó el proyecto originalmente titulado “Bop Decameron”, pero que eventualmente se titularía simplemente “To Rome with Love”, ó “A Roma con amor”, donde siguiendo la línea trazada por las anteriores “Vicky Cristina Barcelona” y la ya mencionada “Midnight in Paris”, el director neoyorquino toma los rincones de la ciudad como telón de fondo para una nueva exploración de sus temas recurrentes. Sin embargo, a diferencia de esas cintas, “A Roma con amor” es una comedia ligera un poco menos lograda, aunque no por eso menos interesante.

“To Rome with Love” narra cuatro historias diferentes que tienen lugar en las calles de Roma. En la primera, Jerry y Phyllis (Woody Allen y Judy Davis) son un matrimonio maduro que viaja a Roma a conocer a su futuro yerno Michelangelo (Flavio Parenti), a quien su hija Hayley (Alison Pill) conoció en sus vacaciones. Las cosas se complican cuando Jerry descubre que el padre de Michelangelo (Fabio Armiliato) tiene un desaprovechado don para el canto. En la segunda, Leopoldo (Roberto Benigni) es un oficinista común y corriente que un día se vuelve famoso sin razón aparente. La tercera involucra al joven estudiante Jack (Jesse Eisenberg) en medio de una crisis sentimental al enamorarse de la mejor amiga de su novia Sally (Greta Gerwig), la extrovertida actriz Monica (Ellen Page). Finalmente, la cuarta historia trata de Antonio (Alessandro Tibero) y Milly (Alessandra Mastronardi), dos recién casados que al separarse descubrirán las delicias de Roma.

Como es de esperarse, el guión es obra del mismo Woody Allen, por lo que no es sorpresa que se presenten sus tópicos familiares: nostalgia, amor, muerte, neurosis y las relaciones de pareja. Sin embargo, y aunque las historias de “To Rome with Love” no están relacionadas entre sí, existe entre ellas el tema común de la fama y el éxito: Jerry desea tener éxito a través del padre de su yerno, Jack busca revolucionar la arquitectura, Antonio provocar una buena impresión en los negocios, y finalmente Leopoldo se enfrenta directamente a los misterios de ser famoso. Algo interesante respecto a las historias de “To Rome with Love” es que en general las cuatro contienen guiños temáticos al cine de uno de los ídolos de Allen: el legendario cineasta Federico Fellini. Esto es particularmente notorio en la historia de Antonio y Milly, que funciona como una extrapolación de la trama de la primera cinta de Fellini, “Lo sceicco bianco” (“El Jeque Blanco”) de 1952.

En “To Rome with Love”, Woody Allen muestra nuevamente esa habilidad para adentrarse a las entrañas de una ciudad y descubrir sus diferentes rostros. Es cierto que a diferencia de otros cineastas (Wim Wenders por ejemplo), Allen nunca deja de tomar la perspectiva de turista norteamericano frente a las ciudades que retrata, más sin embargo Allen no es un turista común, sino uno que disfruta en llevar la cámara de Darius Khondji a retratar a una ciudad vibrante de vida. El trabajo de Khondji en este rubro es sin duda de gran calidad. Sin embargo, el gran reto de “To Rome with Love” es el hilar cuatro historias diferentes en una misma cinta, manteniendo el ritmo adecuado en la narrativa. Y aunque Allen hace en general un buen trabajo en este aspecto, no lo logra totalmente sin problemas, pues en ocasiones el brinco entre historia e historia es un poco brusco o forzado, rompiendo con el ágil ritmo de la comedia que maneja Allen.

Donde “To Rome with Love” brilla es en las interpretaciones realizadas por su elenco, en su mayoría de gran calidad. Jesse Eisenberg y Alec Baldwin brindan las mejores actuaciones en la cinta, ambos en la historia de Jack, donde forman una dinámica muy interesante de mentor-alumno. En la misma trama, Ellen Page pareciera una mala elección para interpretar a Mónica, pero Page logra apropiarse el personaje y finalmente realiza una interpretación muy sólida. En la historia de Leopoldo, Roberto Benigni brinda una interpretación sorprendentemente más contenida que su usual, más no menos divertida, y es sin duda su actuación lo que rescata al segmento más débil del filme. En el segmento de Antonio, grata sorpresa es Alessandra Mastronardi como la no tan ingenua Milly, y la participación de Penélope Cruz es más que bienvenida. En su regreso a la actuación, Allen luce aún ingenioso, aunque sabiamente da más lugar al resto de su elenco para que brille.

Filmes con múltiples historias tienden a tener problemas de ritmo, y desafortunadamente, “To Rome with Love” no es la excepción. Como se menciono anteriormente, hay momentos en que éste se pierde al moverse entre sus diferentes líneas narrativas, con el resultado de que algunas escenas podrían recortarse, mientras que otras se beneficiarían de mostrar un poco más. Sin embargo, y aunque el trabajo de edición no es del todo efectivo, la raíz del problema se encuentra en un guión donde no todas las historias se han desarrollado tan bien. Mientras que la historia de Jack es una soberbia fantasía de nostalgia, la historia de Jerry sufre de un excesivo melodrama mientras que la de Leopoldo parece olvidada entre las demás. Ésta última presenta una premisa bastante interesante que pareciera no ser muy explotada del todo, quedando un tanto insatisfactoria y es rescatada principalmente gracias al carisma y el talento de Roberto Benigni.

Pareciera que esto significa que “To Rome with Love” es un bache en la carrera de Allen pero no es así, de hecho, es una cinta bastante entretenida a pesar de sus problemas. Como comedia ligera, “To Rome with Love” cumple sin muchas pretensiones, y brinda un nuevo vistazo al mundo de Woody Allen, que se vuelve especial al ser ésta una visita a la Roma de su héroe, la Roma de Fellini. Su gran pecado sea tal vez precisamente el ser una obra de Allen, cuyo extenso curriculum está plagado de obras geniales frente a las que “To Rome with Love” es inevitablemente comparada. Finalmente, lo que se podría decir es que dentro del canon de Allen, “To Rome with Love” es más bien una obra menor. Aunque claro, ya quisieran muchos cineastas tener una obra como “To Rome with Love” dentro de sus carreras.

J Luis Rivera